Wed 20 Aug 2008
© Carlos Gavilanes
General Alvarez de Castro, 24
Se me dio a conocer este sitio en el contexto de un divertido y extremadamente prometedor (pero corto y lamentablemente incompleto) ‘flirt’ que disfruté en compañía de una señorita de exótico nombre. Tal ser tenía la costumbre de residir, por aquel entonces (e incluso toda su vida, si no la entendí mal), en los aledaños de la Plaza de Olavide, de forma que a menudo le venía bien encontrarse con sus amistades en este sitio, tan cerca de casa. Por tanto, conocí este bar por primera vez en su compañía. Vamos, que quiero decir que eso ya me condiciona favorablemente en mi juicio. Mas adelante, con esa señorita ya desaparecida del horizonte (junto con tanta lascivia inútil, por decirlo de manera poética, y tan notables conversaciones sobre película y libro -Parque Jurasico!), tuve la oportunidad de reencontrarme con el Don Latas con motivo del primer partido de la selección nacional del desdichado ‘Clemente’ en el Mundial USA94 (2-2 contra Corea).
El sitio no es ninguna delicadeza gastronómica, pero cumple bien su cometido: Abundan las cervezas y los bocadillos buenos y conspicuos. Las cervezas, de un amplio espectro de marcas y nacionalidades (desde la seminal Pilsner-Urquel hasta la modernilla Coronita, pasando por Kronenbourg o -cómo no- Mahou). Los bocatas, de varios rellenos, de los cuales destacaré el Bacon\&Queso;, mubueno. Ademas, dos pantallas de televisión,lo cual permitía ver el partido cómodamente, terracilla exterior en verano, y un camarero guay que tan pronto te invita a un licorcillo extra como pega botes y pone caras de poseso mientras suena una cinta de “Leño”.