Wed 20 Aug 2008
La LLama
Posted by eva under Comer en Madrid , Madrid en las Noticias , Ocio , Tapas , UncategorizedNo Comments
© Gavilanes
General Ibáñez Ibero, semiesq. Reina Victoria, 37 / Tel: 91 553 53 23
Está en una zona que yo nunca he frecuentado, pero que aquellos de vosotros que hayáis pasado (o paséis) por un colegio mayor conoceréis como vuestra propia casa.
No es el típico bar de ese área, porque allí abundan más los pafs destinados a universitarios excepcionalmente motivados, con mucho bailecito y mucha miradita furtiva (me refiero a antros tan conocidos por todos como El Punto, Pandau, etc. -hace tantos años que no voy que hasta es posible que les hayan cambiado el nombre, y es que yo ya no soy universitario). En cambio, lo que aquí tenemos entre manos es un bareto en toda la regla (reconozco que no lo creí cuando me lo explicaron por teléfono -tantos son mis prejuicios sobre el sitio donde está). Y, como tal bareto, destaca su bullicio (sano) y sus raciones (especialmente gloriosas).
Vamos a ver, el bar se compone de, digamos, dos ambientes distintos. A un lado, sentados en las mesas, una mayoría de grupos de señoras (¿por qué señoras? me pregunto) enjoyadas y con aspecto de almacenar en sus cabezas unos cuantos litros de tinte capilar (viejas rubias de bote, hablando en silver). Al otro, de pie, la juventud, bregando por un acceso a la barra (el local está llenísimo, incluso -pongamos- un día de diario a las 10 de la noche). Por supuesto, esto no es así literalmente. O sea, que hay unos cuantos fósiles dando caña a la barra y algún que otro jovencillo -sector ennoviado, generalmente- apalancado en una mesa (qué otra cosa os voy a decir, si tengo que reconocer que nosotros nos sentamos -y creo que ninguna de mis acompañantes iba teñida ni disfrutaba de edad avanzada). Visto como un todo, el sitio recuerda un poco al Cairode Ríos Rosas, pero en menos fino y en pequeño, tal vez.
En cuanto al zampaje, primero os diré que las tapas propiamente dichas (es decir, las que te dan gratis, que nadie se confunda con esto) son abundantes, si bien un tanto desiguales, y además cambian con cada caña -tendencia granadina, vamos. Las raciones son tendiendo a seminales. Probé una carne adobada con patatas fritas realmente gloriosa, una sepia a la plancha interesante y unas setas con jamón bastante buenas. Aparte, también había una especie de ensalada de pimientos, o así, en la que no tuve a bien adentrarme demasiado. Con estas cosas, el entorno natural suelen ser las jarrazas de cerveza y de sangría. Ambas cosas (y sus efectos) según lo previsto.
Total, que me parece un sitio muy interesante. Y lo mismo deben de pensar guardias civiles, basureros (aparecen pasadas las 12, cuando el bar aún sigue abierto y aprovechan para hacer uso de él antes de sacar las basurillas y llevárselas) y taxistas (cuando salimos, cerca de la 1 y media, había toda una fila de ellos aparcados enfrente). Si no os da apuro encontraros con todos estos profesionales -a mí incluso me parecen un excelente indicio-, este puede ser vuestro bar de cabecera. Ah, y una mención especial merecen (al menos por la pinta que tienen) los enormes bocadillos de calamares (estáis avisados).
